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Como ser un buen orador

UN BUEN ORADOR

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En la actualidad la comunicación es vista como un pilar inminente para la calidad y el éxito; debido a esto es importante desarrollar aptitudes y actitudes que apoyen la expresión clara y asertiva de las ideas, conocimientos y/o opiniones. “La comunicación es la transferencia de información y su comprensión entre una persona y otra. Es una forma de ponerse en contacto con otros mediante la transmisión de ideas, hechos, pensamientos, sentimientos y valores” ( Davis & Newstrom, 2003).

Dicha comunicación no es posible si el emisor no cuenta con habilidades que le permitan expresarse correctamente, por ello es importante reconocer las características de un buen orador, evitando así actitudes erróneas que pueden obstaculizar la transmisión acertada del mensaje. Un buen orador es aquella persona que se propone informar, entretener o persuadir, lográndolo mediante un mensaje coherente, lógico y estructurado, apoyado en su seguridad, honestidad, conocimiento, dinamismo, respeto y entusiasmo.

Presencia

El orador debe vestir adecuadamente según la ocasión y el público al que se dirige, mostrando así respeto por su audiencia y logrando un ambiente de respeto y confianza.

La movilidad es importante durante una presentación oral; el desplazarse muestra el entusiasmo del expositor, además de variar el estímulo a la audiencia y evitar que aparezcan malos hábitos durante la presentación.

La postura que se adopte al iniciar una exposición oral es decisiva, ya que marca desde la credibilidad hasta la atención del público.

Se recomienda entrar con paso firme y decidido, con los hombros hacia atrás y la barbilla levemente hacia arriba, esto ayuda a mostrar seguridad y dominio del tema.

Conocimiento y Credibilidad

Entre más se conozca de un tema, más herramientas se tienen para brindar al público una exposición amena e interesante.

La preparación y dominio sobre el tema apoya la seguridad, la honestidad y el entusiasmo del orador, lo que logra mantener por más tiempo la atención de la audiencia, además de contener un mensaje coherente, lógico y estructurado.

Para lograr credibilidad ante un grupo de personas es necesario mostrar honestidad, es mejor reconocer nuestras limitaciones ante el público que “inventar” respuestas, no olvidemos que al ser honestos nos estamos ganando credibilidad.

 

Dinamismo

Un buen orador debe ir a la vanguardia, utilizando tecnología que permita mostrar de manera dinámica el contenido.

Es importante apoyar la presentación en técnicas y recursos innovadores que logren captar la atención de la audiencia, lograr un mayor procesamiento de la información y variar el estímulo proveído al público.

Se recomienda al comenzar “prender” a la audiencia compartiendo el entusiasmo inicial y manteniéndolo durante la exposición.

Comunicación Verbal

El buen orador siempre se dirige al público de una manera considerada, respetando sus ideas y opiniones, al mismo tiempo que muestra asertividad para defender las suyas.

Cuidar la dicción mejora la claridad de nuestras palabras.

Las pausas al hablar pueden ayudar a hacer cambios de material de apoyo, descansar la garganta, así como crear intriga o expectación en el público.

Comunicación no Verbal

La comunicación no verbal es aquella que se integra de mensajes no hablados, como el volumen, tono y ritmo.

Se recomienda variar el volumen de la voz para acaparar la atención del oyente, ayudando a evitar el tedio.

El ritmo es determinado por la naturaleza del tema, entre mayor sea su complejidad menor debe ser el ritmo.

Los movimientos faciales deben ir de acuerdo a la naturaleza del tema, así se apoya la comunicación verbal con la no verbal.

Se debe tener cuidado al utilizar las manos, ya que éstas pueden ser un distractor; lo ideal al hablar en público es no traer ningún objeto en ellas con la finalidad de tener mayor libertad de movimiento y evitar desvíos de atención.

Es importante establecer contacto visual con el auditorio, esto logrará mayor integración y atención hacia la presentación.

El medio ambiente debe ser agradable para el orador y el público, un lugar bien iluminado, ventilado y confortable ayuda a que el estado de ánimo de las personas sea adecuado para una mayor receptividad.

Conclusión

Un buen orador es aquella persona que se propone y logra informar, entretener o persuadir, lográndolo mediante un mensaje coherente, lógico y estructurado, apoyado en su seguridad, honestidad, conocimiento, dinamismo, respeto y entusiasmo.

Por lo que debe poseer características que lo ayuden a desenvolverse mejor durante su expresión oral, como un pilar importantísimo para la calidad y el éxito; debido a esto es importante desarrollar aptitudes y actitudes que apoyen la expresión clara y asertiva de las ideas, conocimientos y/o opiniones.

 

Bibliografía

  • Davis, Keith & Newstrom, John. (2003). Comportamiento humano en el trabajo. 5ta edición. México: Mc GrawHill.
  • Luján, L. (1999). Expresión Oral y Escrita II. México: ITSON.

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